DE GATOS, PERO NO DE AGÜEROS...

Durante años quise, añoraba, anhelaba tener un mascota, muy en contra de mi mamá y de sus pocos gustos por los animales en una casa y pasaron los años y no logré un SI por parte de ella, hasta que comencé a llevar a los intrusos sin permiso. 

Confieso que realice intentos fallidos, pasando por pajaritos, peces, perros y hasta llegué a tener un conejo, el cual dí en adopción una semana después al no tener paz en las noches; sus intensos crujidos y rasguños a la caja donde mi mascota dormía, eran fuertes truenos a mi oídos. Y como soy amante del sueño descarte de inmediato la idea de tener un conejo, a parte de otras olorosas razones. 

Los dos Perros que tuve, tampoco resultaron la mejor opción, ya que no duré mas de dos o tres meses con ellos. Uno de ellos, un labrador, tuvimos que darlo en adopción porque mi adorado hermano resulto alérgico a ese tipo de perros; el otro, un rottweiler enrazado con un Gran Danés, terminó lastimosamente en la finca de un casi tío, con una inyección (en su pata) para cerdos, la cual dio fin a su existencia. 

Me seguía inclinando por los felinos, así que investigué todo, desde su llegada a nuestro continente, lo que comen, como actúan, que hacer y dejar de hacer, hasta los mitos al rededor de ellos. Debo confesar que existen textos descabellados y fuera de este mundo, donde  los glorifican o sencillamente los sentencian a muerte por hacer parte de la edad media y de un grupo de mujeres algo rebeldes (no entraré en detalles, todos conocen lo que paso por esta época)

Tanta investigación me hizo quererlos y añorar tener uno, no solo por su mirada misteriosa, sino por sus movimientos sigilosos, por su independencia y por su fidelidad con aquel que le brinde amor, la capacidad de mantenerte en calma cuando llegas de un día agitado de trabajo. Pues se ha comprobado que una mascota en casa ayuda hasta el mas travieso, ya que les ayuda a mantener concentración, bajar sus niveles de energía y ser mas tolerantes con el entorno.

Aclaro que los gatos no son traicioneros como muchos aseguran, NO, son curiosos, juguetones, territoriales y cazadores, esa es su naturaleza, no les gusta que invadan su espacio mientras duermen, así que no esperes un beso, si te da por tocarlo bruscamente mientras se acicala o descansa. 

Soy de gatos definitivamente, pero no creo en nada de lo que alrededor de ellos se dice, no creo en la mala suerte de un gato negro, creo más en la capacidad de amor que un peludo como estos es capaz de dar, no soy de agüeros, ni mucho menos; soy de las que cree: que de lo que das, recibes.

Mishiru de un mes
Así que después de varios intentos y de conversaciones, en especial de convencer al hombre de la casa... nos dimos a la tarea de encontrar ese acompañante para nuestra hija, tarea nada sencilla cuando las especificaciones de una niña de 5 años aclaran que lo quiere blanco, con la cola rayada en negro. (¡donde lo encuentro!)

En ultimas, una compañera de trabajo tenía lo mas cercano a lo que mi amada hija pedía, así que los preparativos para su llegada comenzaron con la compra de su casita, de sus juguetes y con ponernos de acuerdo con una adorada amiga quien le donaría la arenera, la arena y parte de la comida, todo estaba listo. 

Cuando llego, no sabíamos la responsabilidad de tener una mascota (en que me metí) es igual que tener un hijo, visitas al veterinario, las cuatro vacunas reglamentarias (que se repinten cada año) la alimentación diaria, cuatro veces al día, cuyo concentrado hay que comprar cada 20 días, analizar su comportamiento y en especial estar cerca de ambos hijos para evitar las peleas, corregirlo cuando muerda, premiarlo cuando sea juicioso. Todo lo que una mamá hace con hijo humano, casi que se replica a un gato de dos meses. 

La primera visita al doctor llevo mas tiempo de lo normal, nos explicaron todo, incluyendo la energía que trasmitía, nos pidieron fecha de nacimiento, quienes eran sus padres, si convivió con ellos, si tenían enfermedades... todo lo necesario para determinar si era un gatito sano. 

Cuando llegó a casa
El veterinario nos explicó muy bien lo necesarias que son las vacunas, una de ellas es mas necesaria que las otras, es la de la rabia, no querrás saber que tu gato mordió a un niño y que no está vacunado, casi siempre los gatos que muerden fuertemente a un niño o una persona y contagian la rabia, sin saber que la tenía, son sacrificados para evitar mas contagios. Así que cumplimos a cabalidad  con la vacunación, 

Tener una mascota sea gato, perro, pajarito o conejo va más allá de verlo como un juguete, es la responsabilidad con la que asumes su adopción y el compromiso de darle lo que necesita, no es justo que después de tenerlo tengas que abandonarlo porque no puedes o ya no lo quieres. Así que si no tienes el tiempo, la disposición y el dinero es mejor que le des la oportunidad a otra persona de adoptarlo. 

Y si, definitivamente soy de gatos, o bueno somos de gatos, por eso este escrito termino en plural, porque los tres de esta casa nos hemos comprometido con el nuevo integrante de la familia, por su tranquilidad y sigilo, por su independencia y en especial por el amor que puede brindar cada día a esta familia, me identifico con ellos, muy al pesar de lo que todo el mundo dice de estos peludos.

Nuestro nuevo amigo se fue robando cada corazón, empezó por el de mi hija, el mio se lo había robado desde el día que lo recogí para llevarlo a casa y va conquistando poco a poco el corazón del dueño de la casa, que al igual que Mishiru (nombre en japonés que significa Rey del Océano) es sigiloso, territorial y muy pero muy tranquilo. 


 Mishiru con 5 meses y mas curioso que nunca. 


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